Palabras a la isla

miércoles, noviembre 09, 2011

Para Dulce María Loynaz

Isla mía,
recién entrego el gozo
a la fragancia,
a los poetas que se mueren
de no escribir sus desventuras.
Tú sabes del vino,
conoces el regio espacio,
la oquedad y la cima
de donde vengo.
El ser profeta de nada me ha servido.
Por eso canto y lloro
como un deshilvanado espíritu.
Isla mía,
toma la carne de los sueños.
Nadie mejor que tú
para entender esta irrealidad.
No acompañes la sed de lejanía.
Escúchame,
vivir entre la niebla no es orgullo
porque la niebla es un invento
de los hombres.

Tengo fantasmas,
ellos me perdonan
aunque el perdón es sólo un simulacro.
Así, en el mutismo,
partiré hacia el regreso
con la certeza de no ser
más que una razón
para el insomnio.
Al final, Isla mía,
te dejaré mis manos y mi espada,
te dejaré el camino de los huesos,
te dejaré el dolor de mis poemas.



(C) Frank Castell
Corazón de barco
Voz: María García Esperón
Música: Eleni Karaindrou
MMXI

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