Paisaje con barcos

martes, noviembre 15, 2011

Para Helier Batista

Mi amigo, el pintor,
celebra el viento favorable,
ha vendido un cuadro en ocho dólares
mientras la patria dicta
su libertad más triste.
Mi amigo me habla de barcos
anclados como el porvenir
y sonríe en espera
de colores menos turbios.
Yo reconozco su dolor
porque también padezco.
Pero mis libros
sólo me han dado un corazón
que añora otras fronteras.
En esos barcos
que mi amigo traza
podría estar mi sangre
desde la angustia
o el frescor de un vino pálido.
No me confundo,
hay que volver a la semilla.
Delante se perderán los nacimientos
y ya no habrá barcos
para nosotros.
Mi amigo, que mira al mar
desde otro matiz,
vuelve al hogar con sus pinceles
y su tranquilidad de monje.
Él estuvo en Auvers.
Pintó los girasoles
para sentirse cuerdo.
Yo lo vi todo, pero sus barcos
no saben de Auvers ni de París.
Son simplemente una hoja movida
por la marea de sus manos.





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